¿Página en blanco? Un método inductivo de redacción
ES FRECUENTE para un estudiante o un joven profesional sentir el síndrome de la página en blanco. A pesar de la imperiosidad de redactar un ensayo, un artículo u otro documento técnico uno se encuentra a menudo frente a una pantalla cuyo aterrador vacío susurra irónicamente: “¡no sabes nada!” o “¡eres pésimo!”. La respuesta a esta situación es: el método.
A continuación se presenta un método de redacción a la vez sencillo y poderoso. Es un método inductivo, es decir que parte del examen de información dispersa, inicialmente no ordenada, que resulta en una categorización y contribuye finalmente a la elaboración de argumentos.
Este método inductivo rompe con la estructura dialéctica generalmente enseñada a nivel de educación secundaria. Por memoria, el método dialectico se basa sobre la confrontación de una tesis y sus argumentos principales, su antítesis y un cierre en forma de una síntesis. El proceso inductivo inversa en gran parte este proceso. Estos dos métodos - inductivo y deductivo - son de hecho consistentes con nuestros modelos cognitivos y coexisten en nuestra manera de concebir y analizar el mundo que nos rodea. Mientras el primer extrae su substancia de una red difusa de información recogida de la experiencia empírica (ejemplos, analogías, experiencias), el segundo se construye de un proceso cognitivo construido sobre reglas, teorías y modelos.
Los 7 pasos del método son:
- lluvia de ideas,
- categorización,
- crítica,
- organización,
- estructuración,
- redacción y
- edición.
Veamos cómo se detallan a continuación.
La lluvia de ideas (1.) es el primer paso y es un momento fundamental. Quizás 70% del tiempo del proceso se invertirá en esta. Esta lluvia de ideas es una anotación, una recolección libre de cualquier idea, sentimiento o información aunque remotamente vinculado con el tema tratado. Se debe realizar de manera casi automática, intuitiva, sin censura ni prejuicio. En esta fase es importante no descartar ideas, analogías, conceptos, anécdotas. Es lo contrario: mientras más abundante es: la cosecha es mejor. Este es el momento más creativo del proceso en especial porque cada elemento anotado evocará nuevas ideas, conexiones, emociones, y conceptos. Para este ejercicio de exploración de un corpus epistemológico, los mapas mentales y otros dibujos evocadores son excelentes herramientas.
El segundo momento es la categorización (2.) de los ítems de su cosecha. ¿Cómo los elementos anotados podrían organizarse, agruparse entre sí? ¿Cuál es la coherencia de estos grupos y que nuevas ideas sugieren? ¿Cómo podrían llamarse estos grupos? Este momento es entonces un momento de reorganización en la cual se empieza a poner orden los elementos de conocimiento alocadamente anotado. El proceso de categorización es un proceso muy rápido que necesita relativamente poca energía y tiempo.
El tercer momento es el de la crítica (3.): ¿Cuáles son los ítems que tienen finalmente poca relación con el tema tratado y que descartaremos? ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades en las categorías elaboradas? ¿Cuál es la coherencia en las relaciones entre los ítems dentro de estas categorías? ¿Cuál serían las debilidades y los vacíos de lo realizado hasta ahora desde una perspectiva diferente? Este momento es entonces un momento reflexivo en el cual se contempla y analiza lo que está ahora surgiendo de los ejercicios anteriores.
Iniciará entonces un proceso de reflexión y de toma de decisión sobre el orden, la organización (4.), en la cual estos elementos deberían empezar a organizarse para estructurar el argumento. ¿Estos elementos tendrán mejor una secuencia temporal o una secuencia lógica? ¿Se deberían presentar como una construcción inductiva o al contrario deductiva? ¿Quizás el interés reside a más bien en el contraste que presentan estos elementos respectivos y beneficiarían de poner énfasis en las fuerzas o debilidades respectivas?
Viene ahora el momento de definir la estructura (5.) de la redacción. Pueden existir varios tipos de estructuras según la temática tratada y las convenciones propias dentro de una profesión. Los documentos académicos, por ejemplo, se estructuran generalmente en: resumen, introducción, método, resultados y discusión, conclusión y referencias citadas. Es una estructura bastante rígida y convencional propia de este sector. Existe en realidad muchas opciones posibles para adaptar la estructura del texto al contexto o estilo de narrativa pero se buscará generalmente tener tres partes sucesivas: una introducción, en la cual se inducirá al lector sobre la cuestión tratada, una parte central en la cual se detallará los principales argumentos, ejemplos y elementos de reflexión y finalmente una conclusión en la cual se recordará cuál era la cuestión tratada y como los argumentos permiten un desenlace en la reflexión. Busque siempre favorecer una estructura simple con relativamente pocos capítulos o el lector se podría perder fácilmente.
¡Viene finalmente el tiempo de la redacción (6.)! Escriba y convierta sus ideas en frases. Prefiera redactar frases concisas y precisas usando la puntuación a propósito para equilibrar correctamente las ideas principales de las secundarias, las citaciones textuales de la listas. Usa paréntesis y notas de pie de página para información secundaria. Separe su texto en párrafos cortos y homogéneos que aporten una progresión lógica a su argumentación.Considere cuidadosamente la homogeneidad del tiempo utilizado para los verbos. Con este método, el proceso de redacción se ha vuelto sorprendentemente rápido. Trate finalmente solamente traducir en palabras las reflexiones organizadas en los pasos anteriores.
El proceso debe obligatoriamente culminar con una edición (7.) minuciosa del documento. Es más que todo en esta etapa una revisión de forma, pero es fundamental por el impacto que dará a su lector. Con todas las ayudas digitales modernas, dejar errores ortográficos en un documento redactado es imperdonable. Equilibre correctamente el grosor de las letras y brinde homogeneidad con la estructura de su argumentación. Revise cuidadosamente y elimine lo que redunda y/o no aporta a un mejor entendimiento de lo dicho. A menos que sea voluntario evite las cantinfladas y busque expresar simplemente ideas claras. Dedique mucho tiempo, constancia y paciencia a este último proceso y de ser posible solicite apoyo de un ojo externo en esto.
¡Ahí estamos! Un proceso tedioso se ha convertido en una experiencia creativa y ágil, un ejercicio mental y probablemente divertido. Espero sirva como a mí me sirvió.
Este post se inspira del método inductivo de redacción enseñado por el Prof. Darren Schreiber en sus cursos de psicología política de la Universidad de San Diego California y University of Exeter (Darren Schreiber’s Seven Step to powerful paper writing).
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